¿Hacen las olas de calor que compremos mucho más online?

¿Hacen las olas de calor que compremos mucho más online?

¿Serán las olas de calor espacios de boom del comercio electrónico?

Es una verdad bastante aceptada que el mal tiempo es una bendición para el comercio electrónico. Cuando llueve, salir a la calle nos da más pereza y por tanto preferimos comprar directamente online. De hecho, uno de los grandes ejemplos que se emplean para hablar de cómo el tiempo modifica nuestros hábitos y nuestras decisiones de compra en comercio electrónico está en la campaña de Navidad de hace unos años, cuando Estados Unidos y Reino Unido se vieron afectados por una ola de frío histórica y las nevadas hacían que salir de casa no fuera lo más apetecibles. Las ventas de productos online se dispararon de forma abrumadora, lo que sumado al hecho de que para los repartidores tenían más difícil el reparto hizo que las empresas del sector vivieran uno de sus momentos de mayor estrés.

Pero si lo del mal tiempo parece claro y evidente (y los estudios lo demuestran así, ¿qué ocurre con el exceso de buen tiempo? En los estudios, se señala que el buen tiempo suele hacer que los consumidores salgan a la calle y que, por tanto, son buenas noticias para las tiendas físicas, ya que logran un mayor flujo de visitantes. Esos estudios, sin embargo, se centran en esos momentos en los que el buen tiempo es inesperado (por ejemplo, un invierno especialmente cálido) y no en los momentos en los que el buen tiempo es excesivo. ¿Qué ocurre con una ola de calor?

Como bien saben quienes han tenido que sobrevivir a una ola de calor, las altas temperaturas y el sol de justicia no invitan, en absoluto, a salir a la calle. A medida que el termómetro no para de subir y subir, el interés en salir a la calle va bajando. Lo habitual es decirse a uno mismo que ya se saldrá “cuando baje el sol”, lo que al final supone salir en el último momento y no necesariamente cuando las tiendas están abiertas.

A ello se suma también el hecho de que, cuando hace mucho calor, no necesariamente apetece irse de tiendas (aunque el aire acondicionado es poderosamente tentador) sino más bien centrarse en otras experiencias (como ir a la playa o a la piscina) más acordes con el momento. Y por ello comprar online desde casa parece una experiencia muy tentadora: ¿serán por lo tanto las olas de calor espacios de boom del comercio electrónico?

Al fin y al cabo, el último Prime Day de Amazon en España se convirtió en su día de record de ventas, superando incluso al último Black Friday. Por supuesto, la idea se basa en el atractivo de las ofertas (y el lanzamiento de la jornada es global), pero resulta muy tentador pensar también en el impacto del tiempo. Este Prime Day coincidió con un verano en el que lo raro parece que España no esté sumida en una alerta por ola de calor. ¿Hemos comprado más en esta edición porque estábamos en casa encerrados esperando a que bajase el sol?

El calor influye en lo que compramos

Lo que sí es evidente es que el tiempo caluroso modifica por completo qué compramos. Hace un par de años, por ejemplo, se hizo un estudio sobre cómo habían consumido los compradores online británicos durante el mes de abril. Abril había sido más cálido de lo habitual y había dado un impulso al comercio electrónico. Los internautas hicieron que las cifras de ventas crecieran porque empezaron a comprar ropa, cervezas y alcohol y muebles de jardín en internet. Esto es, los compradores recurrieron a la red para hacerse con ropa de verano y con elementos para disfrutar de las fechas y del tiempo.

Y a eso se suma que la red se emplea como plataforma para adquirir aquellos productos necesarios por el momento y de forma rápida. Por poner otro ejemplo, en los últimos tiempos, el servicio de entrega rápida en Madrid y Barcelona de Amazon, Prime Now, ha visto como aumentaban de forma notable las ventas de helados. Las ventas de esos productos han crecido en un 71,3% en una semana de ola de calor, creciendo en un 279% por ejemplo las ventas de helados con sabores frutales.

Internet se convierte por tanto en la plataforma para prepararse para el buen tiempo y las compras que se hacen online cambian con respecto a las que se hacen en invierno. De hecho, no hay más que pensar en cuándo compran más libros los lectores y, sobre todo, cuándo los leen. Según un estudio de la plataforma de lectura Nubico de hace unos veranos, el consumo de lectura crece en un 30% y el promedio de libros leídos por día en un 35%.

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